Aquí ya se ha acabado. Está dando sus últimos coletazos. Ya no quedan fiestas que celebrar, la gente termina sus vacaciones, las olas de calor ya están pasando. Y ya no queda mas remedio que hacer balance del verano. Pues mi verano (el cual pienso exprimir hasta el ultimo día de agosto) ha venido marcado por cambios, perdidas, reencuentros y descubrimientos.
Ha seguido una linea ascendente. Empecé fatal, mal, horriblemente mal y ahora echo la vista atrás y veo una evolución que me hace sentir orgulloso. No me arrepiento de nada, afrontando varios retos y con buena nota. Barbacoas, viajes, amistades, cursos, familia, playa, etc etc etc.
Por desgracia no puedo decir que halla sido el mejor verano en muchísimos años, pero puedo decir que ha sido un punto de inflexión en mi vida. Y estoy feliz de ello.
Pensamientos y vivencias de una mente inquieta en su busqueda de soluciones.
domingo, 23 de agosto de 2009
miércoles, 5 de agosto de 2009
La maquina de los futuros alternativos.
Hace poco me preguntaron si cambiaría algo en mi pasado de lo que me arrepintiese. Evidentemente mi respuesta fue que no; nadie me asegura que hubiera tenido una vida mejor si hubiese cambiado algo antaño. Cada uno tiene lo que siembra y yo estoy muy contento con mi cosecha.
Aun así, no pude evitar pensar en dos aspectos de mi pasado que a ciencia cierta le habrían dado un giro completo a mi presente: el primero no haberme dedicado al fútbol profesional cuando tuve la oportunidad, y el segundo haber salido de casa dando aquel portazo.
Y mi imaginación se puso en marcha y soñé despierto que existía una maquina comercializada en la que poniendo las decisiones tomadas en tu vida, te mostraba lo que habría sido de ti si hubieses tomado el otro camino (porque siempre hay otro camino). Y en mi mente veía a muchas personas sentadas delante de una pantalla mirando como podría haber sido su vida si no hubiesen dejado aquel trabajo, a su pareja, si no se hubiesen mudado, si hubieran hecho aquella llamada...
Y aunque el resultado que se les aparecía no era ni mejor ni peor, estaban alicaídos, pensativos, ausentes en esa película que acababan de ver en las que eran los protagonistas. No se daban cuenta que aun viviendo un corto, se sentaban a ver los largometrajes de otros.
Y me imaginé flotando por el aire y mirando a través de las ventanas de las casas a esos curiosos televidentes. Vi chicas llorando por lo que habían dejado escapar; otros se levantaban sonriendo, asumiendo que no habría estado mal. Vi ancianos riendo a carcajadas y murmurando "menuda chorrada, ya no saben que inventar".
En algún momento me asomé por una ventana en la cual vi una figura sentada en el suelo delante del televisor justo cuando terminaba su futuro alternativo, con la única luz del aparato alumbrando un salón grande y bien amueblado. Era un escenario misterioso, estaba muy bien decorado pero aun así nada llamaba la atención. De pronto la pose y la figura me resultaron familiar, pero antes de ver su reacción pensé para mi: "despierta loco, esto dejó de tener gracia".
Aun así, no pude evitar pensar en dos aspectos de mi pasado que a ciencia cierta le habrían dado un giro completo a mi presente: el primero no haberme dedicado al fútbol profesional cuando tuve la oportunidad, y el segundo haber salido de casa dando aquel portazo.
Y mi imaginación se puso en marcha y soñé despierto que existía una maquina comercializada en la que poniendo las decisiones tomadas en tu vida, te mostraba lo que habría sido de ti si hubieses tomado el otro camino (porque siempre hay otro camino). Y en mi mente veía a muchas personas sentadas delante de una pantalla mirando como podría haber sido su vida si no hubiesen dejado aquel trabajo, a su pareja, si no se hubiesen mudado, si hubieran hecho aquella llamada...
Y aunque el resultado que se les aparecía no era ni mejor ni peor, estaban alicaídos, pensativos, ausentes en esa película que acababan de ver en las que eran los protagonistas. No se daban cuenta que aun viviendo un corto, se sentaban a ver los largometrajes de otros.
Y me imaginé flotando por el aire y mirando a través de las ventanas de las casas a esos curiosos televidentes. Vi chicas llorando por lo que habían dejado escapar; otros se levantaban sonriendo, asumiendo que no habría estado mal. Vi ancianos riendo a carcajadas y murmurando "menuda chorrada, ya no saben que inventar".
En algún momento me asomé por una ventana en la cual vi una figura sentada en el suelo delante del televisor justo cuando terminaba su futuro alternativo, con la única luz del aparato alumbrando un salón grande y bien amueblado. Era un escenario misterioso, estaba muy bien decorado pero aun así nada llamaba la atención. De pronto la pose y la figura me resultaron familiar, pero antes de ver su reacción pensé para mi: "despierta loco, esto dejó de tener gracia".
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