martes, 9 de noviembre de 2010

Otro día más.


Y otro y otro, y esto no se arregla. Y no pongo de mi parte. Así no vamos a ningún sitio. Hay que cambiar. Hay que empezar a cambiar. Pero ¿de dónde saco las fuerzas? ¿La voluntad? Piensa en algo que te llene, que te dé ánimos. Ella, pienso en ella. Por ella daría la vida si fuese necesario. ¿Estás esperando a que sea necesario? Quizás. Ya veo. Tranquilo, pues te creo, se que eres capaz, pero solo bajo situaciones adversas. ¡Ya lo tengo! Llévate al límite, así te forzaras a hacer lo que debes hacer. Ha funcionado otras veces. Interesante planteamiento, ahora resulta que tengo miedo. ¿A qué? A fracasar. Si, a eso tenemos miedo todos, aunque algunos digan que no. ¿Por qué tiene que ser todo tan complicado? Qué curioso, lo que para ti es complicado para otros es sencillo; y lo que es sencillo para ti, a otros se les hace cuesta arriba. Que ironía. Si, esta vida es muy irónica. Y muy puñetera, no lo olvides. No se me olvida tranquilo. Cada noche antes de dormir, me doy cuenta de ello. Verdad, llega la noche y solo puedes pensar: ya se fue "otro día más".

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