No a vosotros lectores. Está claro que por aquí solo paso yo. Me gustaría saber si algún día alguien leerá este blog. Saber quién es y qué clase de vida lleva para perder el tiempo en leer tantas tonterías, fruto de la tristeza, alegría, miedo… bueno vale, tonterías no son. Son mis sentimientos, en un momento concreto de mi vida, plasmados en una esquina del universo informático. Eso no es ninguna tontería.
A quienes echaré de menos es a mis hijos. Las “gachitas” de ella y la risa incontrolada de él. Echaré de menos llevarla en caballito y escucharle como me cuenta con tanto entusiasmo su descubrimiento en un videojuego. Su respiración profunda cuando duerme a mi lado, que me busque la mano cuando paseamos por la calle, lanzarlos por los aires durante nuestras peleitas. Dios… Los tengo Justo aquí al lado y ya los echo de menos. Y lloro.
Su ingenuidad cuando les tomo el pelo. Jugar al escondite, darles la merienda, bañarlos, etc. Son mi princesa y mi campeón. Sigo.
Sé que se harán mayores y me regalarán otros momentos inolvidables y disfrutaré de ellos hasta el último de mis alientos. Pero a los que tengo hoy en esta habitación… pronto los perderé. Me siento tan triste… no quiero que crezcan. No quiero crecer yo. No estoy preparado. Y si finalmente lo estoy, no quiero. Hoy no hay reflexión; hoy hay pataleta y llanto. Hoy el niño soy yo, que no entiendo porqué ha de ser así. Me niego inútilmente a que avance el tiempo y repito una y otra vez: no quiero, no quiero, ¡es que no quiero!
Hoy no. ¡Dejadme!






